Si existiera una herramienta para crear cartografías de afectos, podría generarse un mapa en el que el distrito de Hortaleza aparecería trufado de puntos luminosos. Tendríamos ante nosotros una constelación formada de asociaciones, colectivos, clubes y grupos de seguidores de las más variadas disciplinas.
Uno de estos puntos brillaría con un fulgor especial: el club de lectura Días de Vino y Cómics, que nació, como muchas otras cosas buenas, durante una tarde de agitación cultural frente a una mesa compartida por integrantes y amigos de Kulture Market. Fue así como un grupo de amantes de la lectura y, en especial, de los cómics se reunieron en el local de la asociación vecinal del barrio, la Soci de Manoteras (calle Cuevas de Almanzora, 46), un 2 de febrero de 2024 para intercambiar reflexiones, opiniones, perspectivas y divagaciones en torno al cómic. “El primero que comentamos fue El abismo del olvido, de Paco Roca”, apunta Miguel, fundador y uno de los integrantes del club.
Desde aquel viernes y durante dos años, entre hoja y hoja, copa y copa, este grupo de amigos ha ido diseccionando obras gráficas donde la lectura ha sido razón y excusa para juntarse. “El cómic —explica Pilar, otra de las integrantes— no es un género, sino un medio para contar una historia de manera diferente a otro tipo de arte. Hay muchas cosas que solo se pueden contar a través de una viñeta”.
En cada encuentro, una persona se encarga de explicar las particularidades y bondades de una marca de vino elegida
El cuerpo de Cristo de Bea Lema, Premio Nacional de 2024; Alimentar a los fantasmas de Tessa Hulls; Raíces de ginseng de Craig Thompson, o Boomers de Bartolomé Seguí son algunos de los títulos en torno a los que este grupo de lectoras y lectores han hilvanado conversaciones y pulido opiniones que siempre se ensanchan y enriquecen en el espacio seguro de la comunidad. “Para mí lo más interesante es presenciar y participar en el sinfín de miradas, escuchar las aportaciones de otras personas”, comenta Mercedes, otras de las asiduas a este club. “Leer algo para el club es distinto a leerlo solo para ti. Es muy emocionante ver cómo cada lector tiene su personalísima forma de entender la obra”, añade Miguel.
Para elegir el nombre, se inspiraron en la película Días de vino y rosas de Blake Edwards porque, efectivamente, el vino es también un nexo y una afición compartida. Así, en cada nuevo encuentro, una persona se encarga de explicar las particularidades y bondades de una marca de vino elegida. Con el paso de los meses y a media que los lazos de afecto se estrechan, se han ido añadiendo tapas, salidas a exposiciones, algún concierto y el deseo de seguir alimentando durante mucho tiempo más esa sensación de pertenencia y vinculación comunitaria en un momento en que resulta fácil sucumbir al desánimo. “Se sabe mucho de una sociedad viendo sus enterramientos”, afirma uno de los personajes de El abismo del olvido. Sin duda, también viendo sus iniciativas por dotar de significado la vida propia rodeada de los otros.




